miércoles, 23 de septiembre de 2009

Los golpes del golpe

Yemayá

Ochenta y seis días después de que el presidente legítimo de la República de Honduras, Manuel Zelaya, fuese expulsado del país por las fuerzas y cuerpos represores de la oligarquía local, Mel, tal y como le conocen sus seguidores, consiguió burlar las fuertes medidas de seguridad en las fronteras hondureñas impuestas por el gobierno golpista de Roberto Micheletti y pedir asilo en la embajada brasileña en Tegucigalpa.


La reacción del gobierno de facto no se hizo de esperar y sólo dos días después de la brillante jugada del presidente electo para regresar a su país la represión está marcando la cotidianeidad de aquellos que se han echado a la calle a defender la legalidad democrática. Diversos medios clandestinos como Radio Globo Honduras o Habla Honduras hablan ya de 2 muertos, más de 30 heridos y cerca de 300 detenidos. Asimismo, la embajada de Brasil en Tegucigalpa ha visto como los suministros de agua, luz así como el contacto telefónico han sido cortados por parte de los golpistas a pesar de la petición de respeto a su legación diplomática por parte del presidente brasileño, Lula da Silva.


La resistencia del pueblo hondureño frente a la embajada brasileña ha sido respondida por parte del gobierno de facto no sólo con la represión directa y sanguinaria hacia aquellos que intentaban custodiar al presidente Zelaya sino también con la instauración de un toque de queda en todo el país que se extiende ya más de 38 horas. La represión se deja notar también en medios de comunicación como el Canal 36 de televisión, el cual, ha visto como sus imágenes eran secuestradas por los golpistas teniendo que emitir únicamente de manera oral.


El cierre de carreteras y aeropuertos por parte del gobierno golpista de Micheletti ha impedido no sólo que ciudadanos venidos de todo el país con el objetivo de dar su apoyo a Manuel Zelaya accedan a Tegucigalpa sino también la propia entrada en el país del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, quien está intentando por todo los medios buscar una salida negociada a la crisis que vive el país centroamericano.


Es la hora, por tanto, de una reacción decidida y coherente por parte de la comunidad internacional que deje atrás la ambigüedad de las primeras semanas del golpe con el objetivo irremediable de la restitución democrática del presidente electo, Manuel Zelaya. El falso lavado de cara del presidente estadounidense Barack Obama respecto de su política exterior tiene en Honduras una oportunidad de resarcimiento, de voluntad democrática frente a la barbarie golpista de los gorilas hondureños que reprimen a su pueblo en las calles ahora que los ciudadanos de Honduras están dando en ejemplo al mundo de resistencia y saber estar.

Fotos: EFE.

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